• 6 min de lectura • Por Gabriela Martínez

Cómo empezar un diario creativo en 7 pasos (aunque no sepas dibujar)

Cómo empezar un diario creativo sin miedo a la hoja en blanco: qué cuaderno usar, cómo estrenar la primera página y siete consignas para la primera semana.

En este artículo (11)
  1. Qué es un diario creativo, y qué no tiene que ser
  2. Por qué vale la pena (con datos)
  3. 1. Elige un cuaderno que no te dé miedo
  4. 2. Estropea la primera página a propósito
  5. 3. Ponle un sitio y cinco minutos
  6. 4. Empieza por lo que ves, no por lo que sientes
  7. 5. Mezcla formatos en la misma página
  8. 6. No lo hagas para enseñarlo
  9. 7. Cuando te saltes días, vuelve sin compensar
  10. Siete consignas para la primera semana
  11. Lo que haces en lugar de otra cosa

Te compraste un cuaderno bonito hace meses.

Sigue en el cajón, envuelto todavía en el plástico o con una sola página escrita. Cada vez que lo ves piensas que algún día. Pero estrenarlo da un poco de miedo, porque la primera página tendría que estar a la altura del cuaderno.

Casi todos los diarios creativos mueren ahí, antes de empezar.

Esta guía va de quitarle peso a ese primer paso. Siete pasos, ninguno pide saber dibujar.

Qué es un diario creativo, y qué no tiene que ser

Un diario creativo es un cuaderno donde haces algo con las manos cada día: escribir, dibujar, pegar, tachar, pintar con lo que tengas.

En Pinterest y en Instagram se ven páginas preciosas, con acuarelas perfectas y letras a mano que parecen de imprenta. Esas páginas existen, y casi siempre las hace gente que lleva años. Si las usas como referencia para tu primera semana, vas a cerrar el cuaderno el primer día.

El tuyo puede ser feo. Debería serlo, al principio.

Por qué vale la pena (con datos)

Dos estudios ayudan a entender por qué este rato importa.

En 2018, Tamlin Conner y su equipo pidieron a 658 jóvenes adultos que llevaran un registro diario durante 13 días: cuánto tiempo pasaban en actividades creativas y cómo se sentían. Los días siguientes a hacer más cosas creativas de lo habitual, se sentían mejor y con más sensación de estar creciendo. Lo contrario no pasaba: sentirse bien no hacía que al día siguiente crearan más.

Primero venía la actividad, y el buen ánimo llegaba al día siguiente.

El segundo estudio es de la Universidad de Drexel. Girija Kaimal y su equipo pidieron a 39 adultos que hicieran arte durante 45 minutos con materiales sencillos, como rotuladores, arcilla y papeles de collage, y midieron su cortisol, una hormona relacionada con el estrés, antes y después. Bajó de forma clara. Y la experiencia artística previa no cambió el resultado.

Quien nunca dibuja se benefició igual que quien dibuja mucho.

1. Elige un cuaderno que no te dé miedo

El cuaderno caro es el que se queda en blanco.

Busca uno barato, de tamaño A5 para que quepa en el bolso, con papel de 120 gramos o más. Ese grosor aguanta un rotulador, un poco de acuarela o un pegamento de barra sin que la página de detrás se arruine.

Si ya tienes el cuaderno bonito en el cajón, úsalo igual. Solo ten claro que vas a estropearlo, y que esa es la idea.

2. Estropea la primera página a propósito

La primera página es la que más pesa. Así que quítala del medio.

Escribe la fecha en grande. Haz una mancha de café o de té. Garabatea tu nombre cinco veces con la mano contraria. Pega el ticket de lo último que compraste.

Cuando pases a la segunda página, el cuaderno ya no está nuevo. Ya es tuyo, y se puede seguir sin miedo.

3. Ponle un sitio y cinco minutos

A un diario creativo lo sostiene la costumbre, mucho más que la inspiración.

Elige un momento que ya exista en tu día: el café de la mañana, el rato después de cenar, los diez minutos antes de dormir en los que normalmente coges el móvil. Deja el cuaderno abierto en ese sitio, con un boli encima.

Cinco minutos. Si un día quieres más, sigue. Si no, cierras y listo.

Que el cuaderno esté abierto importa más de lo que parece. Si para empezar tienes que buscarlo, buscar el boli y decidir qué hacer, vas a abrir Instagram, porque eso cuesta menos. Hablamos de esa diferencia de esfuerzo en qué hacer en lugar de scrollear.

4. Empieza por lo que ves, no por lo que sientes

“¿Qué sientes hoy?” es una pregunta demasiado abierta para una página en blanco.

Empieza por algo concreto que tengas delante. Dibuja tu taza, aunque te salga un círculo con asa. Apunta los tres sonidos que oyes ahora mismo. Copia una frase del libro que estás leyendo. Pega la etiqueta de la fruta que te comiste.

Lo concreto es fácil de empezar. Y casi siempre, mientras dibujas la taza, empiezas a pensar en otra cosa, y esa otra cosa acaba en la página también.

5. Mezcla formatos en la misma página

Una página no tiene que ser solo escritura o solo dibujo.

Una lista al lado de un dibujo rápido. Una palabra en grande y tres en pequeño. Un trozo de papel de regalo con una frase encima. Mezclar quita presión, porque ninguna parte tiene que sostener la página entera.

Si un día solo te sale una línea, una línea es una página.

6. No lo hagas para enseñarlo

Este paso es el que más cuesta, y el que más cambia.

Cuando una página se hace pensando en subirla, la cabeza cambia de pregunta: ya no piensa en qué quiere hacer, sino en cómo va a quedar. Y esa pregunta es la que paraliza.

Prueba a hacer las primeras semanas sin enseñar nada. Ni una foto. El cuaderno es tuyo. Escribimos más sobre esa diferencia entre crear y publicar en haz más de lo que consumes.

7. Cuando te saltes días, vuelve sin compensar

Te vas a saltar días. Una semana, quizá.

Cuando vuelvas, no rellenes los días que faltan ni hagas tres páginas para ponerte al día. Escribe la fecha de hoy y sigue. Los huecos son parte del cuaderno, igual que las páginas feas.

Lo que suele acabar con un diario creativo es pensar que tenía que salir perfecto.

Siete consignas para la primera semana

Una por día. Si alguna no te apetece, sáltala.

Día 1. Dibuja lo que hay ahora mismo encima de tu mesa, sin borrar.

Día 2. Escribe la lista de todo lo que comiste ayer, y subraya lo que más te gustó.

Día 3. Pega algo que normalmente tirarías: un ticket, una etiqueta, el sobre de un azucarillo.

Día 4. Copia una frase de lo que estés leyendo y escribe debajo por qué te la quedaste.

Día 5. Dibuja tu mano. La que no usas para dibujar.

Día 6. Apunta tres cosas que viste hoy por la calle y que nadie más notó.

Día 7. Mira las seis páginas anteriores y escribe una línea sobre la que menos te gusta.

Lo que haces en lugar de otra cosa

Esos cinco minutos con el cuaderno suelen salir de algún sitio. Muchas veces, del móvil.

Coger el cuaderno en vez del teléfono a las once de la noche es un cambio pequeño, y también es de los que más se notan. Si quieres una ayuda para ese momento, Dear Wander te da una pausa breve antes de abrir las apps que abres sin pensar, para que te dé tiempo a elegir el cuaderno.

Hoy basta con una página, aunque sea fea.

Evidencia y fuentes científicas (2)

Revisión por pares & Medicina
  1. 1. Everyday creative activity as a path to flourishing

    Tamlin S. Conner, Colin G. DeYoung, & Paul J. Silvia · The Journal of Positive Psychology, 13(2), 181-189 (2018)

    “658 jóvenes adultos llevaron un diario durante 13 días. Los días después de hacer más actividad creativa de lo normal mostraron más emoción positiva y más florecimiento. Sentirse bien no predijo más creatividad al día siguiente.”

    Ver publicación / DOI
  2. 2. Reduction of Cortisol Levels and Participants' Responses Following Art Making

    Girija Kaimal, Kendra Ray, & Juan Muniz · Art Therapy: Journal of the American Art Therapy Association, 33(2), 74-80 (2016)

    “39 adultos sanos hicieron arte durante 45 minutos. El cortisol en saliva bajó de forma significativa, sin diferencias según la experiencia artística previa.”

    Ver publicación / DOI

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Gabriela Martínez

Fundadora de Dear Wander · Ingeniera en computación (USB, Caracas)

Gabriela construye Dear Wander tras años manejando su propia ansiedad y una relación inquieta con el teléfono. Escribe sobre la ciencia de la atención y la calma en lenguaje claro, con fuentes que puedes verificar.

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